Bajo el amparo de la Virgen de las Mercedes, esta hermosa tierra se prepara para el magno evento de nuestra identidad. En Guararé, donde la saloma y los tambores despiertan al alba y las voces se elevan como plegarias ancestrales, palpita la esencia del Festival Nacional de la Mejorana, la gran fiesta de la tradición panameña. Allí, en la provincia de Los Santos, se abre cada año un portal hacia la memoria ancestral: un encuentro donde la música, las danzas y la décima se entrelazan como hilos de oro en el telar de nuestra identidad. La tierra vibra con cada expresión viva de la cultura istmeña y con son de la añeja mejorana, instrumento que da nombre a esta celebración y que se erige como símbolo sonoro de la patria.

No es solo una fiesta, sino un legado vivo, un eco que recorre montañas y llanuras, que une a todo un país bajo la misma bandera cultural.
El festival convoca a todas las corrientes folklóricas de Panamá, como un río caudaloso que recoge afluentes diversos y los conduce al mismo mar de identidad. Guararé se convierte entonces en la morada de lo eterno, donde lo antiguo y lo nuevo se reconocen en un mismo abrazo.

La Mejorana nos une, porque allí se celebra la grandeza de lo que somos, lo que fuimos y lo que seremos. Es herencia y promesa, canto y oración, semilla y cosecha. En cada acorde vibra la voz de la patria, en cada danza late la esperanza, y en cada verso improvisado se resguarda el alma de Panamá. Así, bajo el cielo santeño, el Festival Nacional de la Mejorana sigue siendo el templo mayor del folklore, donde el país entero se reencuentra consigo mismo y reafirma con orgullo su raíz imperecedera.